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Estoy convencido de que la unión hace la fuerza, como los granos de una uva dan la mejor cosecha de vino. Por eso brindo este espacio para que podamos echar en el mismo lagar todos nuestro mejores granos y asi ir construyendo una parroquia y pueblo mejor.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Racimo de charlas biblicas- 3

SOLO UNO TAN HUMANO PODRÍA SER DIOS
Redescubrir la realidad humana de Jesús
3
Seguimos mirando a Jesús para descubrir en el fondo de su vida esa presencia del Padre que a unido suerte a la historia humana, a nuestro caminar.
1. Miramos a Jesús
Necesité de amigos. Después los llamaron apóstoles e hicieron de algunos de ellos los cimientos de la Iglesia. Pero yo, no quería más que amigos y amigas que paliaran un poco el amargo cáliz que fue para mí la relación familiar en la última fase de la vida, aquella en que me dediqué a proponer la utopía del Reino (Lc 8,1-3). Quería y anhelaba "otra familia", la de quienes entienden el designio del Padre (Lc 8,19-21). Pero, más a la base, quería paliar la herida de mi corazón herido, como el de tantos.
Fueron tres años intensos de amistad honda, dura, herida, pero gozosa. Podría pensarse que acabó en un fracaso, pero no fue así, porque donde hay amor no hay fracaso. Y allí hubo amor. Su abandono fue el rostro de su fragilidad, no de su amor (Mt 26,56). Yo los escogí para que estuvieran conmigo (Mc 3,14), para hacer grupo humano, porque había descubierto, en mis ratos de oración y de silencio, que, como dice uno de vuestros pensadores, más allá de cualquier velo, el sentido de la vida, es vivir con y para el otro.
Tuvimos momentos de sufrimiento (Lc 4,155), de perplejidad (Mc 2,16), de desamparo (Jn 16,32), pero también de gozo (Lc 10,26), de dicha (Le 10,21), de intimidad (Me 4,10-25). Sin ellos y ellas no habría podido entender el extraño modo de vida que me marcaba el Padre: de aldea en aldea ofreciendo la paradójica propuesta del Reino.
Como dijo un historiador de la época, ellos me amaron desde principio (Josefa, AJ XVIII, 63-64). Eso les hizo aguantar el trallazo de la muerte y por eso dijeron que mi muerte afrentosa no había sido solamente una injusticia, sino que segula vivo junto a ellos. Fueron amigos más allá de la salvaje herida del desarraigo y de la muerte. Su amor nunca se quebró. ¿Hace falta prueba mayor de amistad? Una vida sin amigos y amigas oscurece el sentido de lo humano. Por eso los necesité tanto, por eso los necesitáis tanto.
Conocí la alegría. A pesar de que naci en el grupo de los desheredados sociales, a pesar de que, en una sociedad del honor, el deshonor fue compañero hasta el final, a pesar de que las fauces de la pobreza nunca soltaron su presa, a pesar de todo ello, conocl la alegría. No lo han reflejado mucho los Evangelios porque nacen de un tronco cultural donde la alegría es casi siempre mirada de reojo, con suspicacia. Pero conocí la alegría, la que viene envuelta en amistad (Jn 11,5), en confidencia (Lc 7,36), en descubrimiento de la hermosura del otro (Mt 8,10).
Conocí los estremecimientos del corazón (Jn 20,15), la alegría que se abre paso entre las lágrimas (Jn 11,35), el gusto dulce del abrazo y del beso (Mc 9,36). Oré con alegrIa (Le 10,26), comí con alegria (Lc 15,1-10), canté con alegría (Jn 3,29). Es difícil que en la vida los pobres brote la alegría, pero en la mía si que brotó, aunque fuera modestamente. Eso me hizo soñar y hablar de una alegría "inarrebatable", que nadie puede quitar (Jn 16,22). Esa alegria es susceptible de mezclarse al sabor acre de las lágrimas y al desconsuelo pesado del corazón. Pero existe. Ahora me dedico a fomentar en las personas loa alegría que nadie puede arrebatar. Es tarea ardua, pero se consigue, porque hay personas que logran sonreír a través de las densas nubes de su mal. Ellos son sembradores de gozo tanto o más que yo, tenedlo por seguro.

2. Dialogamos y nos escuchamos a nosotros
Hemos de reflexionar sobre el itinerario de amistad de nuestra vida, sobre nuestra capacidad para generar un vecindario saludable, sobre cómo cultivar la relación para que ésta se mantenga viva. El nivel de relación indicia, con frecuencia, el nivel de humanidad.
También seria bueno, ahora que se acerca la navidad, pensar en qué ponemos nuestra alegría, si en la buena relación o en cosas que son muy relativas.

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