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Estoy convencido de que la unión hace la fuerza, como los granos de una uva dan la mejor cosecha de vino. Por eso brindo este espacio para que podamos echar en el mismo lagar todos nuestro mejores granos y asi ir construyendo una parroquia y pueblo mejor.

lunes, 20 de abril de 2020

Pascua: HACES HUMILDES DE LUZ





HACES HUMILDES DE LUZ

Podemos pensar que solamente un haz fuerte de luz puede ser interesante, que si hemos de convertirnos tenemos que ver un relámpago potente que, como a Pablo, nos tire del caballo. Pero resulta que tenemos delante de las narices humildes haces de luz que nos pueden iluminar de manera gozosa y profunda. ¿Por qué no dedicarnos en esta Pascua caer en la cuenta de los humildes haces de luz que tenemos a la mano?

El haz de luz de los colores: el verde intenso de la hierba, el verde joven de las hayas que están floreciendo, los amarillos y blandos de las flores de las cunetas, el azul intenso del cielo, etc. Mira detenidamente los colores; haz una lista de colores que ves, ponles algún adjetivo
El haz de luz de los destellos: el destello del cielo, del avión que deja su estela, el destello humilde del regato donde va el agua brillante, el destello de la línea del horizonte. Anota los destellos, valóralos de 1 a 10.
El haz de luz de los gusanos que viven entre las hierbas: son nuestros aliados porque trabajan la tierra: las hormigas, los escarabajos peloteros, los renacuajos. Mira la tierra que tienes delante, descubre a sus habitantes, agradéceles su “trabajo”. Nómbralos si sabes su nombre.
El haz de luz de los grandes animales: el brillo en el lomo de las yeguas, las vacas, los terneros. Su potencia, su paz que no molesta a nadie. La hermosa compañía que nos hacen. Su lenguaje de vida. Hazles alguna foto bonita con el móvil.
El haz de luz de los espinos blancos: que florecen a una con la Pascua. Sus flores son lenguaje de estas fiestas y luego, se apagan. Alégrate con su alegría. Siéntate cerca de ellos y “háblales”. Nosotros, ingenuos, creemos que no escuchan.
El haz de luz de los grandes árboles: los pinos, las hayas capaces de acoger a su sombra a todo un pueblo. Son los verdaderos habitantes del planeta, los que nos sobreviven, los que no se cansan, año tras año, de ofrecernos su compañía, su sombra.
El haz de luz de los senderos que se pierden: porque el monte está lleno de ellos. Se pierden pero todos llevan al mismo lugar, al corazón de las casas, de los pueblos, de las personas. Son los caminos luz para nuestros pies, indican que no estamos del todo perdidos en la vida.
Y luego, cuando vuelvas a casa, no te olvides de los otros haces de luz:
la sonrisa que es luz de vida para el alma,
el brillo de los ojos que es lenguaje del amor evidente,
el gesto de amabilidad que habla de sentimientos hermosos,
la pequeña ayuda y la colaboración que es el lenguaje de la fraternidad.

1 comentario:

  1. Haces de luces que nos iluminan la vida pero que no los valoramos lo suficiente.Saludos

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