Dijo Jesús a la gente: «El Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo. El Reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra. El Reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reunen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Entendéis bien todo esto?» Ellos le contestaron: «Sí». Él les dijo: «Ya veis, un escriba que entiende del Reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo».
martes, 19 de julio de 2011
Racimo de Valvanera
domingo, 17 de julio de 2011
2ª PEREGRINACIÓN PARROQUIAL A VALVANERA.
El pasado domingo día 10, fiesta de San Cristóbal, un grupo de 48 personas viajamos al monasterio de nuestra patrona de La Rioja, Santa María de Valvanera. 4 valientes salieron desde Tobía andando por el monte tempranito y llegaron un poco mojaditos a la hora del almuerzo. Se les hizo muy llevadero el "paseo" por la montaña, aunque "no pudimos disfrutar de las vistas porque había mucha niebla!.
El caso que una vez que llegamos todos. Algunos se dieron a mantener el cuerpo con un picoteo de almuerzo. ¡Que bueno sienta compartirlo!.
miércoles, 13 de julio de 2011
racimo veraniego de notas
martes, 5 de julio de 2011
Palabra de Verano
Es el evangelio del domingo que viene. El dibujo y comentarios son geniales. ¡¡¡A saborear!!!
Mt 13,1-23
Mt 13,1-23
La semilla es como el agua de la lluvia. Concentra vida y puede hacer florecer la vida que la Palabra nos brinda continuamente. Podemos ser impermeables como sucedió con la parábola del sembrador, por permanecer en la superficie –en el borde del camino-, por habitar el terreno pedregoso –no tener un corazón de carne sino de piedra- o por caer entre zarzas –convertirnos en un espino para los demás-. Pero siempre hay posibilidad de convertirse en tierra buena, cuidada, labrada, mimada. ¡Cuánto saben los agricultores de mimos para la tierra! De su buen hacer podríamos aprender nosotros para la vida espiritual.
Este dibujo, en medio de los calores del verano, supone un “refrescarnos” con la Palabra. No pongamos paraguas o parasoles a la acción de la Palabra en nuestra vida. ¡Nos hace tanta falta! Sin la Palabra nos abrasaríamos en seguida, porque a veces las pruebas, las dificultades, las enfermedades… nos superan. ¡Dejémonos empapar por la lluvia de Dios y mantengamos la fe!
Gracias Fano por tus dibujos
domingo, 3 de julio de 2011
Vocabulario de la vida
Tomado del libro: "El hombre que vino de la sombra".
Adiós: Es cuando un corazón que se va deja la mitad con quien se queda.
Adoctrinamiento: Es cuando una persona conversa con el Espíritu colocando el corazón en cada palabra.
Amigo: Es alguien que se queda para ayudar cuando todos los demás se alejan.
Amor al próximo: Es cuando un extraño pasa a ser el amigo que todavía no abrazamos.
Caridad: Es cuando una persona tiene hambre y compartimos con ella la única galleta que tenemos.
Cariño: Es cuando no encontramos ninguna palabra para expresar lo que sentimos y hablamos con las manos, colocando una caricia en cada dedo.
Celos: Es cuando el corazón se retuerce porque no confía en sí mismo.
Comprensión: Es cuando un anciano camina lentamente delante de nosotros y, aunque tenemos prisa, no lo apuramos.
Cordialidad: Es cuando amamos mucho a una persona y tratamos a todos los demás como a ella.
Enemistad: Es cuando una persona empuja bien lejos la línea del afectoEnvidia: Es cuando una persona todavía no descubrió que puede ser mejor que otra.
Evangelio: Es un libro que sólo se lee bien con el corazón.
Evolución: Es cuando avanzamos y sentimos el deseo de buscar a los que van quedando atrás.
Fe: Es cuando una persona dice que va a escalar el Everest y su corazón ya lo considera un hecho.
Hijos: Es cuando Dios pone una joya en nuestras manos y nos recomienda cuidarla y educarla.
Lágrima: Es cuando un corazón triste pide a los ojos que hablen por él.
Lealtad: Es cuando una persona prefiere morir a traicionar a quien ama.
Luto: Es una espina en el corazón que tarda en desaparecer.
Maldad: Es cuando arrancamos las alas al ángel que deberíamos ser.
Muerte: Es una separación con aroma de eternidad.
Nietos: Es cuando Dios envía ángeles para alegrar a los abuelos.Nostalgia: Es cuando, estando lejos de algo querido, sentimos deseos de volar para reencontrarlo.
Odio: Es cuando plantamos trigo todo el año, esperando que madure, y una persona lo quema todo en un día.
Orgullo: Es cuando una persona se siente hormiga y quiere convencer a los demás de que es un elefante.
Paz: Es el premio de quien cumple honestamente con su deber.
Perdón: Es liberar al corazón del peso de una enorme piedra.
Pereza: Es cuando un virus entra en la voluntad y la enferma.
Perfume: Es cuando reconocemos a quienes nos agradan, aun con los ojos cerrados.
Pesimismo: Es cuando una persona pierde la capacidad de ver la vida en colores.
Rabia: Es cuando colocamos una muralla en el camino de la paz.
Simplicidad: Es el comportamiento de quien comienza a ser sabio.
Sinceridad: Es cuando nos expresamos como si la persona a quien nos dirigimos estuviera al otro lado del espejo.
Soledad: Es cuando estamos rodeados de gente, pero nuestro corazón no ve a nadie alrededor.
Superfluo: Es cuando nuestra sed necesita una gota de agua y pedimos un río entero.
Ternura: Es cuando alguien nos mira y sus ojos brillan como dos estrellas.
Vanidad: Es cuando una persona abdica de su esencia a favor de otra; generalmente peor
En verano
Visitante, reflexiona:
Yo soy la madera de tu cuna, la tabla de tu mesa,
la puerta de tu casa.
Soy el mango de tus herramientas y el bastón de tu vejez.
Yo soy también el fruto que te nutre y te regala,
la sombra protectora que te cobija de los ardores del estío,
el refugio bondadoso de los pajarillos que alegran con sus cantos
tu despertar y que limpian de insectos tus campos y cultivos.
Soy señal en la montaña, lindero en los caminos, pararrayos en las llanuras.
Soy la madera de tu barca, la leña de tu fuego,
las vigas de tu techumbre. Y por último recuerda:
Soy la madera de tu ataúd
y la cruz por la cual fuiste redimido.
Tú que miras en este instante,
tú que me plantaste y regaste con amor,
tú que me has contemplado tantas veces..., óyeme bien,
mírame bien
y defiéndeme de la mano enemiga.
(Encontrado en una plaza de un desconocido poblado cacereño del valle del Tiétar.)
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